Mi camino comenzó mucho antes que los instrumentos
El sonido llegó después. Mucho antes aprendí a escuchar, a sentir y a comprender la conexión entre el cuerpo, la mente y la energía.
Mi vínculo con este camino comenzó en la infancia, guiado por mi madre, maestra de Reiki. Crecí acompañándola en sus prácticas y clases de yoga para niños, mientras el yoga y las artes marciales me enseñaban el valor de la presencia, la sensibilidad y la disciplina.
Con los años profundicé en la meditación y la metafísica. La música también se volvió una parte esencial de mi vida: formé bandas de rock, fui vocalista, bajista y autor de mis propias canciones. Fue en ese recorrido donde comprendí que la música podía ir mucho más allá del escenario y convertirse en una herramienta de conexión y bienestar.
Desde entonces, el sonido se integró a un camino que ya venía recorriendo. Los instrumentos no son el centro de mi práctica: son puentes que ayudan a detenerse, escuchar hacia adentro y conectar con aquello que muchas veces queda oculto bajo el ruido cotidiano.
Hoy continúo profundizando en metafísica, Reiki, Registros Akáshicos y regresiones a vidas pasadas. Cada encuentro lo preparo con presencia, respeto e intención, procurando comprender la energía de cada persona y de cada espacio.
Mi propósito es ofrecer un momento de pausa y conexión, para que cada persona pueda volver a sí misma y encontrar su propio camino hacia el bienestar.